El ácido hialurónico es un componente esencial del líquido sinovial que hay dentro de las articulaciones. Sus funciones principales son la lubricación de la articulación, la absorción de golpes, movimiento articular indoloro y aporte de nutrientes al cartílago. En la artrosis, disminuye la concentración del ácido hialurónico dentro de las articulaciones, produciéndose un deterioro articular progresivo debido a la pérdida de sus funciones.

Está indicado en procesos degenerativos leves y moderados. Se han observado peores resultados en artrosis muy severa.

Los principales beneficios del ácido hialurónico son su efecto analgésico y antiinflamatorio (disminución del dolor y la inflamación), retrasan el avance de la artrosis y regeneran parcialmente el cartílago articular. Todo ello va a dar lugar a una mejoría en la capacidad funcional del paciente. Las desventajas son que no es efectivo en todos los casos y los efectos secundarios, como dolor en el sitio del pinchazo o reacciones inflamatorias intraarticulares (inflamación, aumento de temperatura local) que pueden ocurrir ocasionalmente. En general producen muchos más beneficios que riesgos.

Existen muchos preparados en el mercado con diferentes pautas de administración, aunque, lo más habitual son tres infiltraciones, aproximadamente una por semana. Los pacientes refieren mejoría de los síntomas tras la tercera infiltración. Con el tiempo, el efecto va desapareciendo, por lo que las infiltraciones se suelen repetir una vez al año o cada 6 meses, según la gravedad de los casos.